INTRODUCCIÓN
El hombre es un ser de posibilidad e imposibilidades. Siempre que actúa lo
con una finalidad, es decir, cada acción está dirigida a buscar [y conseguir]
un objetivo fijado desde el inicio. El hecho de dirigir hacia algo o alguien
todo el accionar, implica un conocimiento de aquello que se pretende conseguir.
Así, todo cuanto buscamos puede ser bueno o malo. Por eso, de acuerdo como
sea el objeto será el acto humano. Si el fin que se busca es bueno, el acto
será bueno. En este sentido, es importante conocer ¿qué son los actos humanos?,
¿cómo los podemos calificar? Y ¿cuáles son las fuentes de estos?
1.
LOS
ACTOS HUMANOS.
De acuerdo con el Catecismo de la Iglesia Católica, los actos humanos son
aquellos que se realiza libremente después de hacer un juicio de conciencia
(CIC 1749). De esta definición se desprende que, para que un acto sea humano,
quien realiza un acto lo hace después de utilizar la razón, la libertad plena
y, sobre todo, la definición permite que el hombre sepa desde el principio si
lo que busca es bueno o malo.
Así, podemos decir que los actos se dirigen a algo o alguien. De tal manera
que siempre va ha haber efectos ad intra o ad extra de la persona. Cada acto
que realiza el hombre afecta positiva o negativamente en él o en los demás.
Esto es inevitable.
2.
MORALIDAD
DE LOS ACTOS HUMANOS.
Después de haber realizado una breve definición de los actos humanos, ahora
veamos de qué manera es que se puede determinar si son buenos o malos.
Para conocer la moralidad de los actos humanos debemos tener en cuenta tres
elementos: (1) el objeto elegido, (2) el fin que se busca [o intención] y (3)
las circunstancias.
a. Objeto del acto humano.
Para dirigirnos hacia el objeto, que es un bien al que nos dirigimos, es
importante la que se utilice deliberadamente la voluntad. Esta facultad del
hombre es la que hace que nosotros deseemos algo o alguien y, en este sentido,
hace que se convierta en el objeto a conseguir.
Ahora bien, si el bien que se elegio es bueno malo dependerá del orden
racional, y atestiguado por la conciencia, que sigamos durante todo el proceso
en que la voluntad se dirige al objeto.
b. Fin o intención del ato humano.
Mientras el objeto es algo que está fuera del sujeto [o de la persona], el
fin o la intención es algo que está en el sujeto que realiza el acto. En este
sentido, hay una estrecha relación entre la voluntad [deseo del objeto] y razón
[determina el orden] con la persona que actúa.
Así, podemos decir que desde un inicio la persona sabe lo que está buscando
y justamente por eso es que puede desear ese bien.
Sin embargo, debemos tener presente-de acuerdo con el CIC, n. 1752-que, aun
cuando el fin sea bueno, no se justifica ningún mal accionar del sujeto durante
el proceso. Digamos: si yo quiero ayudar a los pobres, pero para poder
ayudarlos me pongo a robar, entonces los medios que he utilizado para conseguir
el objeto planteado son malos.
c. Las circunstancias del acto humano.
Las circunstancias del acto no lo hacen ni bueno o malo al acto, sino que
afecta el acto de cuantitativa, es decir, la gravedad del acto aumenta o
disminuye de acuerdo con las circunstancias en las que el sujeto actúa en pos
del objeto. Sobre esto podemos decir: Si alguien roba, sería más grave el acto
si es que la persona a la que le roba depende de eso para vivir diariamente, en
cambio, si le roba a alguien que tiene demás, la gravedad del acto es menos.
Sin embargo, el acto siempre será bueno o malo.
En sete sentido es preciso tener en cuenta lo que el CIC en el n. 1755 nos
dice: que para que un acto sea moralmente bueno se necesita “la bondad del
objeto y de las circunstancias en las que este se realiza.
A modos de conclusión.
Los actos humanos implican la voluntad, razón y libertad del hombre. En
este sentido, es el sujeto [persona] quien se dirige hacia el fin elegido. Los
medios que se utilice para tal fin pueden ser buenos o malos, pero sí son malos
y el fin es bueno, no queda justificado, ya que, “el fin no justifica los
medios con los que se consigue el mismo”.
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