IDEOLOGÍA DE GÉNERO: ORIGENES Y ALGUNAS OPINIONES

Por Nilton Guerrero Melendres


   “El hombre es la medida de todas las cosas” exclamaba Protágoras, un filósofo griego del S. V a. c., en épocas lejanas a la nuestra, cuando la Grecia de entonces estaba envuelta en crisis. Ésta es la frase que nos muestra una figura casi perfecta de la actualidad del mundo. Actualidad que se traduce en términos de cambio, desarrollo, progreso y visiones confusas del hombre sobre el mismo hombre.
Estos términos planteados junto con conceptos como libertad, igualdad y algo más delimitado “la realización de la persona”, nos trasladan con más precisión a una sociedad en competencia. Una sociedad que desde sus orígenes ha sido regida por leyes, por eso,-advierte Charles Darwin-, “(…) Estas leyes tomadas en su sentido más amplio, son: la de crecimiento con la de reproducción; la herencia…; la de variabilidad…; y una razón de incremento tan elevada, que conduce a la lucha por la vida, y, como consecuencia, a la selección natural (…)”.[1] Las palabras del “naturalista británico” se resumen en que vivimos en una sociedad que una vez fragmentada por su convivencia en pugna, sus fragmentos lucharan entre sí por imponerse el uno sobre el otro. Pues lo que está en juego no es otra cosa que aquello que está después del ser, el existir.
Esto no es otra cosa que  el “Homo homini lupus: el hombre es lobo del hombre”, de Thomas Hobbes, como condición de la humanidad entera.
 Es decir,  “la condición del hombre es una condición de todos contra todos, en la cual cada uno está gobernado por su propia razón, no existiendo nada, de lo que pueda hacer uso, que no le sirva de instrumento para proteger su vida contra sus enemigos”.[2] Estas líneas ponen de manifiesto las actitudes de parte de la humanidad con sus mismos hermanos.
Si hablamos de una sociedad en lucha o, dicho de una mejor manera, de algunas partes de la sociedad que se enfrentan con otras partes de la sociedad, habremos de preguntarnos: ¿Qué es aquello que, cuasi por naturaleza, reclamamos con más fuerza?, ¿cuáles son las últimas propuestas de sectores de la sociedad para la sociedad universal?, ¿Qué conceptos esenciales-que dicho sea de paso creemos que nos hacen más humanos-se les está reasignando proposiciones nada adecuadas? Y, finalmente, ¿ a dónde nos llevan todas estas propuestas “viejas con máscaras nuevas”?
Muchos son los temas que llamamos actuales: violencia, progreso, desarrollo y desigualdad, por mencionar algunos de ellos. Pero esta vez deliberaremos sobre un tema que en el mundo académico es conocido como “Ideología de Género”, que creemos está abarcando varios de los términos ya mencionados. Por ello definamos algunos conceptos importantes:
Ideología:
Filosóficamente[3]: Es el conjunto de ideas que se opone al conocimiento verdadero, creando una “falsa conciencia”, es decir, un enmascaramiento de la realidad social.
Psicológicamente[4]: Ideas alejadas de la realidad, asimismo, es el conjunto de ideas y opiniones que se presentan para encubrir intereses y tendencias.
Políticamente: Es un sistema de ideas que da identidad a un grupo.
RAE[5]: “Es un conjunto de ideas fundamentales que caracteriza el pensamiento de una persona, colectividad o época, de un movimiento cultural, religioso o político”.
Género[6]: “Grupo al que pertenecen los seres humanos de cada sexo entendido, éste, desde un punto de vista socio-cultural en lugar de exclusivamente biológico”.
Libertad[7]: Autores modernos de la filosofía sostuvieron que “la libertad consiste fundamentalmente en seguir la propia naturaleza en tanto que esta naturaleza se halla en relación estrecha con toda la realidad”.
Ideología de Género: “Conjunto de ideas alejadas de la realidad, que trata que la sexualidad está desarraigada de la naturaleza y que es una construcción cultural”.
Con todo esto-y entrando ya en tema-entenderemos que toda ideología está compuesta de ideas, ideas que le dan identidad a un grupo. Pero que sin embargo, va alejada de la realidad. Si a esto le agregamos el concepto “igualdad”, que viene tan en pugna y siempre en boga entre los académicos, sabremos comprender que estamos en un mundo que todo lo ve levemente, es la levedad de las cosas, es la levedad de la verdad que ha perdido el sentido[8].
Ahora bien, al hablar de ideología, libertad e igualdad, en conjunto, toman una importancia a la que no está permitido renunciar.  Así, a lo largo de la historia, se ha producido una diferenciación o una sistematización. Sistematización que en el mundo académico es conocida como las etapas del feminismo. Sin embargo, esto no debió ser así, pues el ideal inicial no fue mantenido, sino que la segunda y tercera ola del feminismo serían consecuencia de la infidelidad a los primeros ideales. Es decir, cada etapa tiene su tinte particular por el que lucha, pero este tinte siempre ha estado acompañado de un discurso “de igualdad en medio de una libertad”. Libertad, dicho sea de paso, que podría resumirse para aquellos militante del feminismo en que “cada uno elija que hacer con su vida, que cada quien pueda definirse como quiera y como mejor le parezca, que cada uno se autoperciba según su estado anímico al radiar el sol”.
Así, las olas las podemos plantear como siguen:
Ideales logrados: primera ola del feminismo: 1400-1600
En resumidas cuentas, las propuestas de esta son: “la educación de la mujer a la par de la educación del hombre”, además, “del lugar que la mujer cumple en la sociedad”. Los pioneros de estas propuestas serían: Christine de Pizan, Poulain de la Barre. Acompañado de estos, el feminismo busca su lugar en la ciudadanía, política y educación.
Ideales logrados-encausados: segunda ola del feminismo: 1884.
En principio, las raíces de esta ola parece estar en los socialistas Saint-Simón y Fourier.[9] Sin embargo, un poco más certero es ubicar tales inicios en la obra de Friedrich Engels: El Origen de la Familia, la propiedad privada y el estado, de 1884.
El ideal por el que esta segunda ola lucha, Engels la va planteando poco a poco al decir: “Además, sobre todo desde que la gran industria ha arrancado del hogar a la mujer para arrojarla al mercado del trabajo y la fábrica…han quedado desprovistos de toda la base los últimos restos en la supremacía del hombre en el hogar del proletariado…”.[10]
Con esto, Engels, va suponiendo que por medio de las posibilidad dadas a la mujer, por parte del capitalismo, el varón está perdiendo ¿el orden sobre la mujer?. Sí. Y este supuesto que quedó plasmado por la pluma de Engels, se resume de lleno en una frase determinante: “El hombre es en la familia el burgués; la mujer representa en ella el proletariado”.[11]
Este es el momento en que las palabras deben ser leídas con astucia y  miradas al extremo con lupa, por sí haya algún detalle que condene una vida si es aceptada. Pues bien, es sabido que los ideales de Marx y Engels se resumen en una “lucha por la igualdad”.
Pero con la inclusión de la frase: “el hombre como burgués y la mujer como proletariado”, no solo se propone una revolución donde “ella” lucha por ser igual a “él”, sino que se va incentivando a la lucha de sexos. Acto que desemboca en nuestro mundo actual y que conocemos como: “la ideología de género”.
No sin antes debemos desmentir que: las propuestas del comunismo, todas las promesas del paraíso comunista, donde la mujer no tendría roles como lavar, cocinar no fueron logrados en una sociedad comunista, sino bajo el capitalismo-algo paradójico-por medio de sus avances tecnológicos. (Anécdotas de lavadora, prostitución).
¿Ideales por lograr?: Tercera ola del feminismo
Esta ola feminista-la misma que está hasta estos momentos en que escribimos estas palabras-nace por los no muy lejanos años 60s. Años en que, al juicio de Amelia Valcárcel, se arguye que el triunfo feminista no fue logrado; esto, a pesar de los derechos civiles y políticos obtenidos, como expresa Betty Friedan en su obra La Mística de la Feminidad, publicado en 1963.[12]
Sin embargo, una vez más, no nos engañemos, los hechos que dieron origen a la tercera acción del feminismo, estarían en los libros de Simone De Beauvoir, obra que tituló “El Segundo Sexo”. En este libro, De Beauvoir dejó algo que ha sido base para las marchas del feminismo, lesbianismo, gay-sismo y que en conjunto es la ideología de género; frase tan incitadora a promover el feminismo, porque como dice De Beauvoir: “No se nace mujer; llega una a serlo”.[13]
El decir que mujer se llega a ser, supone que todo tenemos que dejarlo al dato cultural, la construcción depende única y exclusivamente de la sociedad. Con esto se deberá suponer que existen los escritores irresponsables que dejan sueltan frases que pueden ser tergiversadas o que efectivamente esto es el idiotismo útil del que habló Lenin. Esto es así, no porque esa frase sea aplicada a la mujer, sino que en la actualidad parece querer ser aplicada a toda la humanidad, o aquellos ideólogos del género que suponen que todo es un constructo social y no naturaleza.
La frase determinante de De Beauvoir es seguida por la de Monique Wittig, que afirma: “La mujer no existe”. Esto supone-a juicio de Wittig-que la mujer no existe como dato natural, sino por medio de un sistema cultural que la hace ser mujer.
Además de estas, otra frase será acuñada por Judith Butler, en El género en disputa, de 1990, donde afirma: En realidad “el sexo siempre fue género”. Esto supone que si el sexo es el aspecto natural de la sexualidad y el género es el aspecto cultural de la sexualidad, afirma que “el sexo siempre fue género” es dejar toda la explicación de la sexualidad al dato cultural.[14]
(Bajar en términos vivenciales)
De todo lo mencionado hasta aquí, podemos decir que:
La ideología de género no es un problema peruano sino que es un problema mundial. Esta se encuentra influenciada por el marxismo, o si queremos salvar a estos que dicen buscar la libertad y el “no” al pensamiento único, debemos decir que lamentablemente son “idiotas útiles a la causa” marxista.
Estamos de acuerdo con los ideales de inclusión de la mujer en la educación, la ciudadanía y la política defendidas por Christine de Pizan y Poulain de la Barre, como abanderados de esas bonitas propuestas logradas. Pero no concordamos con Engels en su lucha por la igualdad y libertad figuradas en “el hombre como burgués y la mujer como proletariado”.
Tampoco negamos el binomio naturaleza y cultura como aspectos indispensables del hombres, es decir, el hombre es naturaleza y cultura. Pero no estamos de acuerdo cuando, de una manera desarraigada de la realidad, se quiere dejar la explicación de la sexualidad al dato cultural.
Es de asegurar que algunos dirán respecto de estas líneas: ¿dónde queda la libertad? Es que justamente aquello que los ideólogos del género dicen hacerlo en busca de la libertad, quieren hacerlo aboliendo la libertad al extremo de la gran mayoría de la humanidad.
El ser humano no es solo lo que se hace sino aquello que es. Mejor dicho, el ser humano es aquello que es y aquello que se hace: en ese orden.
Muchos pululan en explicaciones del mensaje, de textos como este, diciendo que viene a ser una falacia a la generalización apresurada. O un discurso de odio o máxime homofobia. Pero no, no lo es.
En resumidas cuentas, si nuestras defensas de que la sexualidad no debe ser explicada solamente por lo cultural, si nuestras argumentaciones de que esto que se llama “ideología de género” tendrá consecuencias muy negativas, si nuestras explicaciones de aquello que se esconde detrás del tan conocido LGTB influenciado por el marxismo y que hoy es el “marxismo cultural”, no son ideas como para aceptar bajo los principios de libertad, si todo esto les parece ir contra su libertad de ser lo que quieran ser, pues habría que decirles que tampoco vengan a imponernos todo ese sistema de ideas como válido de forma universal.
Tal vez digan que nosotros queremos imponer un pensamiento único y que no los dejamos ser libres, pero un estamos seguros que un pensamiento verdadero y orientado al bien, una construcción cultural se impone en la sociedad justamente cuando es beneficioso para esta.
Nadie quiere ir contra la lucha de igualdad de derecho ante la ley, pero sí nos opondremos cuando quiera ser una lucha de igualdad mediante la ley; no estamos contra la igualdad de posibilidades, pero que no nos digan que en la lucha de tal igualdad debemos reasignar ideas a cuestiones naturales como el sexo.
¡No! “El hombre no es la medida de todas las cosas”, como decía Protágoras. Porque eso supone una extrema subjetividad. El hombre tampoco es solamente una “cosa pensante” como diría René Descartes, porque el hombre es cuerpo y pensamiento. Pues el suponer que el hombre es una cosa pensante ha hecho que se le manipule al extremo, es decir, se trata al hombre como cosa y no como hombre, como ser humano.
El ser humano no es solamente cultura, nace con una naturaleza y se desarrolla bajo una cultura; el ser humano no está para regirse por una “autopercepción”, sino según su naturaleza agregando el aspecto cultural y según un orden enfocado a un fin.
Y es que, si a todo lo dicho le agregamos que  libertad e igualdad están orientadas a la felicidad tan ansiada por el ser humano, ni la sexualidad desarraigada de su naturaleza, ni una autopercepción, ni una construcción cultural logrará ese fin. Puesto que “el hombre no debe ser ni tan libre que pueda pisar los derechos de los otros, ni tan esclavo para que  deje pisar sus derechos”.





[1]. CHARLES, Darwin: El origen de las especies; Madrid, EDAF, 1979, p. 479-480.
[2]. HOBBES, Thomas: Leviatán. O la materia, forma y poder de una república eclesiástica y civil; México, FCE, 1994, p. 106-107.
[3]. FERRATER, José: Diccionario de Filosofía. Tomo II; Barcelona, Ariel S. A., 1994, p. 1748-1751.
[4]. DORSCHE, Friedrich: Diccionario de Psicología; Barcelona, Herder, 1994, p. 388.
[5]. Real Academia Española.
[6]. Real Academia Española.
[7]. FERRATER, José: Diccionario de Filosofía. Tomo III, p. 2135-2137.
[8]. Cf. KUNDERA, Milan: La insoportable levedad del ser; Barcelona, Tusquets, 24° edic. 2005.
[9]. MÁRQUEZ, Nicolás-LAJE, Agustín: El libro negro de la nueva izquierda. Ideología de género o subversión cultural; Buenos Aires, Unión Editorial, 2016, p. 55.
[10]. ENGELS, Friedrich: “El origen de la familia, la propiedad privada y el estado” en MARX Carlos (et al.): Obras Escogidas; Moscú, Progreso,   , p. 526.
[11]. ENGELS, Friedrich: “El origen de la familia, la propiedad privada y el estado” en MARX Carlos (et al.): Obras Escogidas, p. 527.
[12]. MÁRQUEZ, Nicolás-LAJE, Agustín: El libro negro de la nueva izquierda. Ideología de género o subversión cultural; Buenos Aires, Unión Editorial, 2016, p.
[13]. DE BEAUVOIR, Simone: El segundo sexo; Buenos Aires, Debolsillo, 2015, p. 123.
[14]. Video de debate en la PUCP.

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