Por Nilton
Guerrero Melendres
Las comprensiones, contemporáneas, de la vida se
realizan en torno a conceptos como libertad, igualdad y justicia. De estos, y
sobre estos, términos se erigen grandes discursos y son dirigidos sectores de
la sociedad donde “disque” es vulnerables a los antónimos de los conceptos
mencionados, es decir, a gente que sufre esclavitud, desiguald ad e injusticia.
Sin embargo, se olvidan cosas esenciales que afectan a la condición humana. Cosas
como la dependencia o independencia del hombre.
Esta realidad me propongo reflexionar, teniendo en
cuenta que una cosa es ser dependiente por alguna circunstancia que uno no ha
desead y que nunca desearía y, otra cosa es estar dependiente porque uno lo desea.
Animales
racionales y animales depravados
Aristóteles, en su momento, definió al hombre como
animal y político. Animal por las
semejanzas que tiene con otros animales y racional-político
porque se diferencia de los otros animales. Lo último nos hace realizar un
salto, de la comprensión griego del hombre como animal racional, a la
concepción hebrea del hombre creado a imagen y semejanza de su Creador.
Así, por una parte podemos hablar del hombre como
animal que posee razón, voluntad y sentimiento. La primera, le permite andar en
la verdad o buscarla siempre; la segunda, dirige al hombre promover y desear siempre el bien y, por último, los
sentimientos que, en la medida que son buenos, el corazón expresa
salvaguardando toda la belleza creación. Por otra parte, se puede hablar del
hombre como animal depravado que todo lo piensa, todo lo planea, prevé cada
movimiento que realiza y, con tal de lograr su propósito, es capaz de vender
hasta su misma, en el caso que tuviera por supuesto.
Este hombre es el que siempre cree que el hombre debe
ser lobo del hombre, al estilo Hobbesiano; o que el hombre es el que está
destinado a vivir, por desgracia, en un mundo donde solo sobrevivirá el más
fuerte, al estilo darwiniano. Pero esto es por una parte. Porque también
podemos decir que el resultado del hombre depravado está en la tan mencionada
frase, aunque en su mayoría sin saber su significado verdadero, de Francis
Bacon: “Saber es poder”. Esta supone que el hombre que sabe tiene poder y
puesto que sabe muchas cosas, que otros hombres no lo saben, tiene poder sobre
estos últimos. Asimismo, se puede pensar que la depravación del hombre es el
resultado de la concepción cartesiana donde el hombre es una cosa pensante.
Sin duda muchas de las propuestas que el hombre ha
pensado han sido lanzadas irresponsablemente, llevando a desembocar en un
hombre que, ya sea por dinero o todo lo que tenga que ver como bines
materiales, desea la dependencia. Por eso, el hombre que es lobo del hombre no
para hasta terminar, incluso, con sus semejantes; el hombre fuerte atropella a
los más débiles y se olvida que todos somos personas; el hombre que todo lo
sabe abusa de sus conocimiento para hacer y deshacer con todo la naturaleza; y
el hombre que solo ve a los otros como cosas o, en el mejor de los casos, como
cosas pensante manipula a su antojo al mismo hombre. Y, algo un peor, lo hace
bajo el discurso de igualdad, libertad o justicia.
Depravado
y esclavizador
El hombre, muchas veces, parece ser consiente
solamente al momento de reclamar derechos, pero cuando se le habla de deberes
se rehúsa a “no ser sí mismo”, es decir, abunda al instante en discurso de
igualdad. Esto último le ha llevado a esclavizar mucha gente. Todo esto lo
podemos connotar con una única claridad en las protestas que se realizan en
nuestras sociedades, ya que en muchas de las marchas, contra lo que no se
comparte, los adeptos que la realizan ni siquiera saben lo que están reclamando
ni mucho menos por qué lo reclamar. Dándole, así, la razón a Stalin que
advertía que en no pocas ocasiones hay idiotas útiles a la causa.
Con claridad, muchos de los depravados y
esclavizadores, se remarcan en dos campos: en entidades religiosas y los
políticos. Las primeras, se manifiestan en los grupos religiosos fanáticos que,
por medio de sus embelesadores discursos, no solo promueven los “idiotas útiles
a la causa”, sino que también llevan a la esclavitud de los mismos, tanto es
esto que los manipulados llegan hasta pensar que “matar está bien”. Cuando se
sabe que, aun cuando se apruebe mediante ley, matar siempre seguirá siendo
malo. Los segundos, pueden ser entendidos bajo la percepción, sobre todo en los
países que se da, de políticas corruptas, donde aquellos que las promueven, con
seguridad, desean y les conviene que la gente no esté formada e informada sobre
sus derechos como ciudadano.
Por supuesto que ambos campos aprovechan sus areópagos
para lograr sus objetivos. Aquellas suscitan confusión a la gente, aquellos
aprovechan la confusión de la gente. Ambos, siempre ha sido así, es así y con
seguridad lo seguirá siendo, no desperdician ninguna ocasión. El político,
sobre todo, una vez que llega a ejercer el poder orienta toda su brutalidad
contra los que se encuentran “disque” en el pensamiento político incorrecto.
De todo esto se puede decir que:
1.
El hombre es un animal que posee
facultades que lo hacen superior al resto de animales. Pero, muchas veces y es
lo que debe corregir, en el afán de mostrar la superioridad ante los demás
seres vivos se comportado monstruosamente. Sin embargo, puesto que somos
hombres de posibilidades e imposibilidades, de esperanzas y desesperanzas,
debemos tener la certeza que en su debido momento el hombre volverá sobre sí
mismo y se dirá: “¿qué estoy haciendo contra mí mismo y contra los míos?”.
Entonces, empezará a andar en la verdad, promoverá el bien y salvaguardará la
bella creación.
2.
El hombre es inteligente, pero muy pocas
veces es sabio. En ese sentido “sabe por saber” y, en tanto que conoce, se vale
de ello para vivir e incluso para vivir de otros. Así, tanto conoce el hombre
de lo que le rodea que ha olvidado volver la mirada sobre sí. Es decir, ha
orientado todas sus fuerzas a conocer lo exterior, olvidando su interioridad. Y
se ve afectado, porque si olvida mirarse a sí mismo, con seguridad olvidará ver
a los demás (contemplar que es más profundo) y le será difícil pensar más allá
del mundo físico que conoce.
3.
El hombre que está en busca de la libertad
e igualdad, muchas veces, termina generando más esclavitud y desigualdad, ya
que, con sus discursos, conlleva al crecimiento de los idiotas útiles a la
causa. O, y de una vez y para siempre, lleva al hombre a hundirse en la moral
de rebaño si se quiere dialogar con Nietzsche. Haciendo que mucha de la gente
vaya detrás de hombre como ovejas detrás del pastor.
4. Muchos
son los campos donde se promueve al hombre depravado y esclavizador, pero queda
remarcado que las entidades religiosas que promueven el fanatismo y los
políticos que propugnan Pseudo-políticas son las que, por desgracia, se
muestran con claridad. Pero, aún se mantiene ese espíritu de buscar la verdad y
actuar según ella.

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