San Francisco Solano, fiel seguidor de San Francisco de Asís, fundador de la Orden de Frailes Menores (conocidos en el mundo como Franciscanos), nació en Montilla en 1549. Fue un Santo que nos ha dejado un testimonio inmenso de verdadero ardor misionero. Ayudó a mucha con sus oraciones y sus acciones de caridad. Murió en 1610 y fue canonizado en 1726 por Benedicto XIII.
El Santo español perteneció a la Provincia Franciscana de los XII Apóstoles del Perú. En la actualidad los frailes y sacerdotes de esta provincia siguen el ejemplo del Fundado (Francisco de Asís) y del gran misionero San Francisco Solano. Por eso tiene varios lugares de misión: Iquitos, distrito del Napo, en Santa Clotilde; Huancabamba, Sóndor, Sapalache que están en la sierra de Piura.
Los hermanos franciscanos están repartidos en todo el Perú y llevan la Buena Nueva a la gente, los animan en la fe y en la perfección en Cristo.
Su labor misionera, de testimonio de una vida en Oración, Fraternidad, Evangelización y la Formación y Estudios, es muy importante para la Orden de Frailes Menores (Franciscanos) y para toda la Iglesia que es la esposa de Cristo.
En este día que recordamos la muerte de San Francisco Solano, recordamos también su vida y el testimonio que nos brindó con ella, cruzando el umbral de la esperanza e ir con las personas que tenían sed de Dios, el alimento que nos fortalece. Que el Dios de la Vida, la Caridad y la Misericordia ilumine y guíe a los frailes Franciscanos en el Perú.
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